sábado, 13 de abril de 2013

Moonshine

 Era de noche y la luna me engañó. La noche se suicida y con ella la ilusión.
No andamos a la par, corazón. 
Átame de manos y muérdeme con amor.

Cuan despacio íbamos, más se aceleraban las emociones, pero siempre empezábamos un microcuento sin tinta para después dejarnos escritas tantas palabras en los labios...

Tengo una caja vacía, donde puedo imaginar sin control. Una medicación, obviamente con efectos secundarios. Muchos falsos recuerdos por miedo a intentarlo.

El deseo es lo que a veces nos echa a perder, y rompe todos los esquemas. A veces pienso demasiado en lo emocional, otras tantas pienso en lo real o irreal que le parecerá el sexo a un animal.
Unión tan simplemente carnal.

Nuestras primeras experiencias, el primer beso, la sensualidad encarnada no en un cuerpo, si no en su cuerpo... Pensaréis, qué es eso comparado con el sufrimiento que produce.. Yo lo formularía al revés. A veces pesan más las propias vivencias en la balanza de nuestra vida, por lo menos en la mía.
 Aunque vuelvo a repetir, 
" a veces", ese a veces que tanto se repite.

No aprovechamos la cabeza al máximo. Nos entretenemos pensando tantas cosas.. Y muchas de ellas tan irrelevantes. Aunque quién soy yo para decir qué importancia tienen las cosas.

Somos unos ignorantes. Nos bombardean con señales enmascaradas. En ocasiones nos hacemos los tontos; otras no nos lo hacemos, lo somos.

Y sí, nos gustan que sean directos, pero sin metáforas ni juegos de palabras...
 Ese juego no nos divierte.

Metamorfosearé a la inversa. Que se me retuercen tantos las ideas que se ahogan en mi cabeza.
Ya no leemos nada en las botellas, se nos sube a la cabeza y se quedan sin gas nuestras creencias.

Dudamos de si existe, de si volveremos a sentir esas punzadas, esos hormigueos.
Dejemos que vuelen por la ventana, sino será nuestra cárcel. Seremos sus prisioneros.

Marte y Saturno se vieron tan cerca uno del otro que parecían que iban a chocar.
Tú o vos, me da igual.
Si ellos han estado tan cerca a tantos kilómetros de distancia, no sé por qué debería de pensar que no te voy a encontrar.

Fíjate menos en las estrellas y mira más las rarezas del universo que me rodea.
Viajemos a la ciudad donde la gente sueña despierta.
Fumémonos un puro acompañado de una copa de whisky como si fuera un film de los 80.
Ven chaval, dale cuerda a esa cinta, recógeme en tu descapotable y vayámonos.
 No hay peros ni vallas que nos lo impidan, las carreteras están abiertas. 


Echar abajo esa vieja puerta con un golpe de suerte. 

Que me lleguen por el aire burbujas cada vez que sueltes el aliento.
Mi pelo largo al viento, sentada en el césped en una tarde que se va desvaneciendo.
No sé a dónde miras aunque puedo notar a quien va dirigida tu sonrisa.
 Esas gafas opacas me impiden ver tus ojos, oscuras se convierten nuestras siluetas y aquí empezamos a escribir con pluma nuestro poema. 
Si paras, si frenas, la tinta se seca.

Reinventemos el amor y que venga a hacernos a nosotros.
Hoy no es un Viernes cualquiera, quiero dormir en tu estío y despertar entre tus tristezas, alegrarte las mañanas y limar las impurezas.
Nariz con nariz y respiraciones agitadas. 
Que mis besos no son esos si en tu presencia mi boca se seca.

Si no vienes yo voy, pero si tú vienes yo me marcho.
Que yo lo hago a mi manera y si me tiemblan las manos viéndote subir por esa acera, qué quieres, yo escogí este camino y verte solo en cierto modo me alegra. Pese a que no me esperes a la vuelta de la esquina, por mi parte seguiré despreocupada y algo inquieta.

Muéveme con la mente que lo demás está sobrevalorado.

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