lunes, 2 de febrero de 2015

-Borro y vuelvo a empezar-

Veneno,
no sé
no sé qué es
Mierda, sobra

-borro- 

Es como si las noches me pesasen
-supongo que por decir algo-

Demasiadas frustraciones,
demasiadas pesadillas a las que darle sentido.
¿Para qué? ¿por qué ese empeño en buscárselo?
Si no me entiendo, ¿de quién es el problema?

-vuelvo a empezar-



Soy yo, yo misma
quien me hace un ser etéreo, 
puro, irreal...

Intangible.
 

Entre torbellinos 
voy siendo únicamente sinónimos de mi misma
a lo largo de este calco blanco, 
porque él también fue víctima de su vaguedad.



Corrupto, 
más que su propio retrato.
Es tan fácil caer en la sensualidad de la trivialidad...


Más que ser auténtico, hay que parecer serlo:
las palabras vacías, los amagos
como símbolo de valentía,
ocultarnos detrás de
sonrisas de medio lado.
Cigarros mal pagados,
labios rojos bien apagados
que hunden más mis espinas.
La cerveza bien fría,
corazones de piedra,
jugar con mi pelo,
pensar que la canción se termina.

Perderte de vista, 
verte desde el otro lado
caminando
para fundirte en un íntimo y único infinito.

Dar otro trago, 
reirme, iluminada con un foco azul.
Caminar mirando el asfalto.

Llego a la cama donde en sueños estamos
unidos por garabatos, haciendo un lenguaje único
de los cortocircuitos de nuestra mente.
Un fenómeno accidental.
Descargas disruptivas.
Asumo el peligro y el morbo

que supone vivir sin cortacircuitos.

sábado, 31 de enero de 2015

Amantes


Quién dijo que el rosa y el rojo no son buenos amantes,
si los mejores atardeceres están bañados de ellos.
Se ramifican, se mezclan y bailan con las nubes. 

Un abanico de colores que con su brisa 
enamora hasta el alma más rota y el sentimiento más necio.

Y si quieres le podemos dar la vuelta al argumento,
las palabras son fonemas antes que pensamientos, 
tragándotelas envueltas en puro fuego
para anochecer despiertos.

Y así cada día lo pasamos entre verbos en movimiento.
Se aceleran nuestros cuerpos, 
pero eso es una rima fácil, así que 
mejor será ver como el día muere en silencio.



Atardeceres


Dicen que cuando cae el sol, 
"nosotros también caemos abatidos en la mansa noche que todo nos lo explica y nos allana". 
De forma horizontal o espiritual, etérea, de alguna manera u otra. 

Cada día somos un yo, unos 365 yoes distintos, viajamos por infinitud de sentimientos y estados, se sensibilizan nuestras percepciones o simplemente nos anulamos -todo esto como si de una montaña rusa se tratase -hasta que al fin caemos en la noche y nuestros iris sacan sus manos y agrandan con todas sus fuerzas las pupilas. 

           Se sufre una transición, una metamorfosis, 
                             por eso
                                       no hay dos atardeceres iguales.

lunes, 3 de noviembre de 2014

HI

Lo peor que le puedes hacer creer a alguien es que te importa. Y al igual que Fito, le escribo a lo que nunca tendré, a esos besos que ya no serán nunca bucles en mi boca, a no escuchar nunca más en mis oídos tu voz.

Le escribo a esa sensación de idiotez cuando siempre pones tu granito de racionalidad en todo. En que eres capaz de que transforme tus peores defectos en virtudes. Que lo acepte. Que me guste.
Me harto de conformismos y de que siempre subas el volumen de tus cascos para no escuchar(te).

Que un Domingo es un Domingo a secas si tú no estás. El frío viene y no estarás aquí para salvarme de mis dudas existenciales sobre la oscuridad que se ve a través de mi ventana, de que no sé si son las siete o las diez, pues ya las noches son más largas; de los monstruos que hay debajo de mi cama.. cuando en realidad el único monstruo que atormenta mi cabeza soy yo misma.

Pasas la vida luchando contra la gravedad, contra tu propio peso, en cuestas que no llegan a ninguna cima y en no-luchas contra caídas aparentemente irreversibles por el mero hecho de que la subida merezca la pena aún más.

Sólo me queda que el invierno me hable de ti, o tú de mi, porque hace tiempo que no me reconozco en el espejo y aún no entiendo que me he hecho para tenerme tanto rencor.

Y entre rencores te busco, entre todos tus cigarrillos clavados en mis pulmones, uno por uno.

Y aunque seguramente no me busques y me harte yo de buscarte, supongo que no dejaré de hacerlo.

Y hablo de ti como de otro cualquiera que aún no ha llegado. Y aunque me jodas la vida, habrás venido.

Que quizás debería de ser más egoísta, crecerme y subir de nivel, pues ya me queda poca vida en este juego.
Se me acaba la batería, se apagó la luz, y nadie quiso pulsar el botón. 

Prefieres mirar con tus dos ojos abiertos, cuando lo mejor era ver con nuestros ojos cerrados.


domingo, 19 de octubre de 2014

Sin título

Vienes y me manchas de rojo. 
Te vas, pero siempre sin herirme.
 Me dices que quieres excavar un poco.
 Te dejo y abajo estoy de ese hoyo mirándome desde arriba. 
Me hablas como si nada y las mariposas se me atragantan en el pecho. 
Que trecho has recorrido que yo sola me he perdido, como siempre, y ardiendo las heridas me has cosido. 
No entiendo lo que has dicho ni decidido, cuando todas las noches mirábamos las estrellas en mi techo sin preocupaciones.
 Cuántas razones y la sinrazón siempre me gana. 
Me echo el freno de mano y la verdad es que no sirve para nada.

Me canso de mi misma, me canso de que se pierda la magia. De hablar las cosas, de la fragilidad de mi existencia, de hacer las cosas siempre a tu manera y no tener ningún control sobre nada.
Que me quede sin fuerzas, que me quede extasiada, que me tire al vacío, que no escuche nada.

Que soy una versión de mi misma en este escenario, fingiendo sentimientos y ocultándote mis frases. 
Poniéndome a tu altura, sin excederme ni quedarme. Antes me sentía libre de decirte pero ahora me condiciono a mi misma para no sentirme importante, pues no sé lo que te mereces, ni tampoco sé que es lo que debo darte.

Siempre tan tú, tan poco yo. 
Potenciando mis debilidades, espantando promesas y atrayendo soledades. 
Te hago las mejores de mis especialidades, me cubro con un muro de hielo pero vienes con un mechero y derrites todos mis miedos.
 No lo entiendo.

De qué sirve tanta libertad si acortamos profundidades. Se distorsiona la importancia y el valor de las intimidades. 
De qué me sirve invertir el tiempo si yo sólo quiero fluir, que lo demás es todo un invento, mediciones imaginarias para comprender este mundo hostil.
Y si tú te estancas yo no puedo seguir, y si sigo, me pierdo, me pierdes. 
No nos perdemos.


domingo, 10 de agosto de 2014

Ambivalencia


Entre cortinas negras empieza un nuevo amanecer. Sales al balcón, todo está gris y en el fondo solo hay una pared. No podemos unir las piezas rotas con lañas de papel. Dentro de esa habitación los poetas nos miran, presenciando un arte que no es el suyo; y desde las esquinas, miradas felinas que todo lo saben nos apuntan con sus destellos. Cada detalle, cada pincelada transmite algo romántico. Es más que un color pastel, hay un trasfondo tras de él. 

Subes a la cima y llega ese instante en el que estás decidido, en el que nada importa. Estas solo ahí arriba, tan alto que si abres los brazos podrías volar. 
Fijas la mirada al horizonte y admiras cada rayo de luz que pasa a través, sintiéndote tan pequeño y grandioso a la vez. 
Tan solo hay un paso para salir de esa ambivalencia. Tu expresión es rígida, tus ojos no parpadean ante tal caída que hará que pierdas el control, caer tan rápido y más rápido, a una gran velocidad. 
Es un momento único, es tuyo fuera de todo de lo que te rodea. El mundo sigue girando, las personas siguen  caminando pero desde allí arriba es como si el tiempo se parase solo para ti. Se siente libertad, vida, indiferencia,. Independencia. 
Todo te inunda aunque estés ajeno a lo demás. Es difícil de explicar porque hasta lo que respiras, se siente distinto. Tu mente se queda en blanco o con algunos garabatos y sientes el peso sobre ti. Sensaciones por describir.. tirarlo todo al vacío sin oír el impacto al caer...

jueves, 17 de julio de 2014

MAGIC

Todo vuelve. 
Cuando decían que la historia es cícilica,
 no se equivocaban. 
Y no porque las cosas pasen una y otra vez,
 sería de locos. 
Pero quien no te dice que vivamos en un bucle eterno en el tiempo, que nuestras memorias se borren y no lleguemos nunca a conocernos ni a aprovechar todas nuestras facultades;
 y que todo lo demás, 
la historia, las leyendas...
 sean otra mentira para sentirnos mejor con nuestras limitaciones.
 Quién me puede negar que esto no lo haya pensando antes, que nunca te he mirado a los ojos y que cada vez que lo hice  sintiera una chispa cada vez más fuerte. 
Una conexión. 
Pensar en lo que te has perdido o no...
simplemente el tiempo es sabio y te pone allí, en el momento justo para que se haga la magia, esa que sale sola y nunca nunca se puede forzar. 

Supongo que prefiero pensar que ese fue nuestro minuto cero. 
 Y si te conocí en otra vida
 o se volviese a repetir la experiencia
 sé que nos encontraríamos aunque sea en medio de la Siberia más fría.
Qué decir de esos primeros siete segundos.
 Son fatales.
 Escaneas a la otra persona de arriba a abajo y sientes que es otra más. 
Cómo cambian las sensaciones,
 la percepción en sí. 
Es mágico, inquietante como poco a poco cada paso y cada suspiro suyo forma parte de ti. 

Es una reflexión muy efímera. 
Pero.
Ya no hay peros.
 Quiero, y digo de verdad, 
quiero.
Ahora mismo a los que quiero más que nunca. 
No miedos,
 ni inseguridad de mostrar el yo que llevo dentro al mundo. 
Proyectos, sueños, inquietudes. Hacerlos tangibles.
Ya no me conformo con fantasear.
Porque como ya he dicho todo vuelve.. 
Y ahora es mi momento.